Largos días y placenteras noches...

miércoles, 31 de octubre de 2012

El ataque de los seres diminutos



El aterrorizado personaje deambulaba de un lado a otro de la habitación intentando contener el enésimo ataque mental de esos extraños seres. En tanto, ellos amenazaban con cercenar la delicada salud intelectual del desdichado utilizando para ello complicados ultrasonidos y escupiendo gelatinosos fluidos de traslúcidos colores que emanaban de distintas cavidades corporales. Inexorablemente rendido y en el colmo de su terrorífico paroxismo el hombre se dejó caer sobre su mancillada silla para enterrar la cabeza entre sus inútiles brazos de atleta y llorar desconsoladamente en una mezcla de miedo, derrota e impotencia. Mientras, las diminutas formas de vida habían reconocido ya su devastadora victoria y comenzaban el mecánico desfile levantándose de sus sillas y encaminándose hacia el humillado gigante. Al llegar hasta él, eludieron su penosa figura para dirigirse hacia el botín. Sus raquíticas manos hicieron presa de las tizas y empezaron a colorear en un indescifrable código la parte inferior de la gran pizarra. El chirriante sonido del yeso sobre el encerado certificó la capitulación del hundido profesor.



FELIZ HALLOWEEN








martes, 30 de octubre de 2012

Atrapado


Cada día que pasa me despierto en un hotel
donde mi vida yace vuelta del revés.
Siempre actuando como debo parecer
encasillado dentro de un mismo papel, ven...

Mírame
¿como estás?
¿qué vas a hacer?
Mírate
¿donde vas?
¿quien quieres ser?
Y no volver...
… y no volver...

Haz la maleta sin pararte a recoger,
ese equipaje pesa más de lo que crees.
¡No pienses más! ¡Vas a echar todo a perder!
No te arrepientas de perder tu último tren, ven...

Mírame
¿donde estás?
¿qué quieres ser?
Mírate
¿donde vas?
¿quien quieres ser?
Y no volver...
… y no volver...

Quiero volar
quiero correr
… y no volver...

Tierra mojada del recuerdo de un ayer
tras tus pisadas no vuelven a florecer
no pierdes nada si no hay nada que perder
quiero volar (quiero volar!)
quiero correr...

...y no volver...


lunes, 29 de octubre de 2012

Dedicado a Noa(h), con todo mi amor.




Junto a sombras de mis ojos
duermen huellas de una edad,
para lograr mi destino
crucé océanos de soledad.

Alguien a quien proteger
de este mundo contaminado,
una luz sin encender,
ansiaba un significado.

Naces en tiempos extraños
que no alcanzo a entender.
Mas sé que estoy preparado,
hoy soy el hombre que pude ser.

Siempre caminaré a tu lado.
Así, te mostraré la vida.
Ahora que voy de tu mano
me dará la bienvenida.

Y tu y yo saltaremos,
saltaremos con las olas.
Y tu y yo bailaremos,
bailaremos con el mar.
Y una sola de tus miradas
convertirá mi guerra en paz.

El cielo pintado de azul
y tu voz en mi cabeza.
Abrazados por el sol,
bendecidos por estrellas.




sábado, 27 de octubre de 2012

A la luz de la luna


Como una pequeña bombilla
Dentro de un manto oscuro.
Ella vela por mi niña

Y la guarda en un susurro.

Y yo miraba la luna, y reía.

A la noche siguiente
A mi niña yo le hablaba,
Pero ella frente a frente
Me dijo que no me amaba.

Y la luna me miraba,
Y lloraba.



viernes, 26 de octubre de 2012

La concepción

 Se escuchan sedosos gemidos de placer desvaneciéndose sobre el dibujo de las sábanas revueltas. Las sudorosas manos se enredan con desesperación, las miradas se buscan con urgencia y el destino queda a merced del instinto. Los amantes se funden en un torbellino de emociones desatadas y el simultáneo clímax se convierte en una pequeña muerte de la cual brotará una nueva vida. Piel sobre piel y sobre piel. Los cuerpos desnudos, todavía candentes, dormitan exhaustos mientras su anhelado deseo se hace realidad dentro del vientre de la mujer.







jueves, 25 de octubre de 2012

El último de la fila



 - A la cola, como todo el mundo.
 Obligado por esa voz de mando a medio formar, me coloco al final de la eterna fila que nos conduce a la empachada boca del subsidio. La sobrealimentada columna de desempleados mira de reojo al vigilante de seguridad mientras éste continua sobresaltando a los taciturnos seres que aparecen por la puerta de entrada. El tiempo pierde su valor hasta que llego a la ventanilla y, tras sellar mi último salvoconducto, me dispongo a salir a otra ociosa mañana. Antes de irme reconozco al fogoso vigilante ocupando ahora el último eslabón de la cadena.
 - ¿El último, por favor?