Largos días y placenteras noches...

miércoles, 31 de octubre de 2012

El ataque de los seres diminutos



El aterrorizado personaje deambulaba de un lado a otro de la habitación intentando contener el enésimo ataque mental de esos extraños seres. En tanto, ellos amenazaban con cercenar la delicada salud intelectual del desdichado utilizando para ello complicados ultrasonidos y escupiendo gelatinosos fluidos de traslúcidos colores que emanaban de distintas cavidades corporales. Inexorablemente rendido y en el colmo de su terrorífico paroxismo el hombre se dejó caer sobre su mancillada silla para enterrar la cabeza entre sus inútiles brazos de atleta y llorar desconsoladamente en una mezcla de miedo, derrota e impotencia. Mientras, las diminutas formas de vida habían reconocido ya su devastadora victoria y comenzaban el mecánico desfile levantándose de sus sillas y encaminándose hacia el humillado gigante. Al llegar hasta él, eludieron su penosa figura para dirigirse hacia el botín. Sus raquíticas manos hicieron presa de las tizas y empezaron a colorear en un indescifrable código la parte inferior de la gran pizarra. El chirriante sonido del yeso sobre el encerado certificó la capitulación del hundido profesor.



FELIZ HALLOWEEN








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