Se
escuchan sedosos gemidos de placer desvaneciéndose sobre el dibujo
de las sábanas revueltas. Las sudorosas manos se enredan con
desesperación, las miradas se buscan con urgencia y el destino queda
a merced del instinto. Los amantes se funden en un torbellino de
emociones desatadas y el simultáneo clímax se convierte en una
pequeña muerte de la cual brotará una nueva vida. Piel sobre piel y
sobre piel. Los cuerpos desnudos, todavía candentes, dormitan
exhaustos mientras su anhelado deseo se hace realidad dentro del
vientre de la mujer.

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